Un Mundo Feliz, Aldous Huxley

Un Mundo Feliz es un clásico de la literatura de este siglo, una sombría metáfora sobre el futuro. La novela describe un mundo en el que finalmente se han cumplido los peores vaticinios: triunfan los dioses del consumo y  la comodidad, y el orbe se organiza en diez zonas en apariencia seguras y estables. Sin embargo, este mundo ha sacrificado valores humanos esenciales y sus habitantes son procreados in vitro a imagen y semejanza de una cadena de montaje…

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Un Mundo Feliz, la obra cumbre del escritor británico Aldous Huxley, forma junto con 1984 del gran Orwell y Fahrenheit 451 de Ray Bradbury  el trío de oro dentro de la ciencia ficción clásica; unas novelas que no sólo los amantes del género son capaces de apreciar sino cualquiera que se considere aficionado a la lectura.

Es probable que el libro del que hoy os vengo a hablar se trate del menos conocido de los tres, en gran medida debido a que el resto de trabajos de su autor suelen relacionarse más con el carácter ensayístico. Sin embargo he querido comenzar con él porque desde luego esconde en su interior mucho más de lo que a simple vista parece. He aquí el origen de las distopías que hoy en día están tan de moda.

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Como toda novela de este tipo, Un Mundo Feliz nos presenta un universo alternativo emplazado en un futuro lejano donde el progreso y la tecnología han alzado a la sociedad a un nivel de desarrollo supremo. Todas las fuentes de problemas han sido erradicadas. El paro, la crisis, la enfermedad, la falta de recursos y un largo etcétera de factores que antiguamente amenazaba con destruir la sociedad han desaparecido, son cosa del pasado. Hasta cosas tan intrínsecas como la tristeza, la pena, la soledad o incluso la vejez tienen solución gracias al milagro de la ciencia. La gente vive feliz. Durante sus primeros años de vida, después de ser decantados de sus probetas, los niños son educados en las creencias  y en la cultura de esta nueva sociedad vital y joven a través de métodos como la hipnopedia (repetición de mensajes durante los periodos de sueño) y el condicionamiento ante impulsos del exterior. De esta forma, cada uno aprende a reconocer cuál es su lugar en la pirámide de clases, ayudados por las diferencias que se hacen patentes también físicamente —los destinados a las clases más altas, los Alfas, son fuertes, altos, atractivos, inteligentes; mientras que los Épsilon parecen engendros, fruto de la modificación genética de los fetos. Y no sólo, eso sino que también son sugestionados a aceptar ese lugar, a amarlo y a vivir felices haciendo lo que hacen. Así el mundo avanza y la sociedad del consumo con él, como un gran cuerpo en movimiento.

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Así pues, esta novela se centra en la historia de dos personajes tan distintos entre sí como parecido en el fondo. En primer lugar encontramos a Bernard Marx, un Alfa Más que no piensa como el resto, no siente interés por los mismos pasatiempos y añora —sin saberlo puesto que nunca ha sabido de ella— la vida antes de la Revolución a partir de que todo dio un giro radical. A lo largo de toda la obra se cuestiona los valores que desde pequeño le han inculcado y no deja de replantearse qué papel tiene él dentro de todos ellos.

He de decir, así a modo de aparte, que esta Revolución a la que continuamente se le está haciendo referencia a lo largo de la novela —para que os hagáis una idea, han modificado el calendario para tomar esa fecha como el año 0— guarda relación con un acontecimiento histórico muy importante en la historia del capitalismo peeeero que no voy a mencionar porque considero que sería spoiler. Solamente he querido destacarlo para que seáis conscientes de hasta qué nivel la obra está hilada.

Por otro lado, encontramos a John, un hombre que ha sido criado en uno de los pocos lugares del mundo donde la gente aún vive de acuerdo con la cultura que se tenía hace miles de años pero que siente que no pertenece a ese lugar. A esta reserva llega Bernard con la intención de estudiar el modo de vida de los salv
ajes —como se conoce a esta gente que se resiste a formar parte de la sociedad como tal— y sus caminos, el suyo y el de John se cruzarán de un modo desgarrador.

Así a simple vista puede parecer que el argumento de esta novela no tiene nada de espectacular o por lo menos, nada de lo que no podamos encontrar en una historia de ciencia ficción común y corriente. Sin embargo, y es aquí donde reside la grandeza de esta obra, Un Mundo Feliz y las ideas que en ella residen fueron concebidas hace más de ochenta años. Ochenta años, que se dice pronto, y conceptos como la clonación o la ingeniería genética aplicada de forma masiva y al servicio de la sociedad ya rondaban por la cabeza de personas como Aldous Huxley.

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Con esto en mente, la lectura de esta novela se hace mucho más enriquecedora. Ni que decir tiene que la forma en la que está escrita favorece a que el lector se introduzca de lleno en el mundo que el autor ha creado y no se sienta un mero espectador al que deben explicarle absolutamente todo lo que ocurre a su alrededor. Quizá la única pega que le pondría es el hecho de que en mi opinión le falta algo de movimiento. Obviando las reflexiones filosóficas y existenciales que planeta el autor y en las que los personajes se explayan a su gusto, quedan pocas escenas en las que se desarrolle una acción concreta. Esto tiene su parte buena, porque da la oportunidad a la propia historia de plantear dilemas muy interesantes, pero también su parte mala y es que en algunos momentos la lectura puede hacerse un poco pesada, lenta, precisamente por la falta de acción a la que me refería antes.

No obstante, he disfrutado Un Mundo Feliz como no lo hacía hace mucho tiempo. Los personajes y las situaciones límite en la que el autor les coloca hace que sea mucho más fácil identificarse con ellos y comprender el porqué de sus actos. Sinceramente creo que merece la pena leer este libro al menos una vez, aunque uno no sea muy asiduo a este género. Sin duda, me ha dejado con un muy buen sabor de boca.

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2 pensamientos en “Un Mundo Feliz, Aldous Huxley

  1. ¡Wow! Tengo que decir que tu reseña me ha sorprendido y atraído mucho. Este libro es el único que me falta de los tres que comentas; 1984 he de releerlo para opinar bien sobre él, pero Fahrenheit 451 no me gustó en absoluto.

    El caso es que Un mundo feliz es de esos libros que tengo en el Kindle mirándome cada vez que entro a la carpeta de clásicos, pero que nunca me ha atraído del todo (quizá porque no conocía demasiado el argumento hasta ahora). Pero después de leer tu reseña me han dado muchas ganas de darle una oportunidad, sobre todo porque me atraen la diferencia de clases y los personajes que comentas.

    Gran reseña sin duda ^^

    ¡Un beso!

    Me gusta

    • Me alegro de que te haya gustado la reseña. A mí Fahrenheit sí me gustó aunque sí que es verdad de que es mucho más filosófico que el resto. 1984 aún se me resiste pero ya lo tengo en la estantería y pronto de llegará su turno 🙂 Yo sí te recomiendo Un Mundo Feliz, verás que es uno de esos libros que está algo infravalorado en mi opinión porque se habla muy poco de él cuando en realidad da para mucho. En algunos momentos llega a ser espeluznante de lo real que parece.

      Muchas gracias Tamara, un beso!

      Le gusta a 1 persona

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