LDA: La fiebre del bloguero

zanahoria

A veces tengo la sensación de que las personas estamos perdiendo nuestra capacidad de hacer algo por el simple motivo de querer hacerlo, y me da mucha rabia. Muchísima. Me pone de muy malhumor porque parece que ya no podemos, no sabemos poner en marcha la maquinaria de nuestro esfuerzo sino es a cambio de algún tipo de recompensa; una recompensa que, por supuesto, vaya más allá de la satisfacción propia, del sentirse orgulloso y a gusto con el trabajo realizado por uno mismo, porque, seamos sinceros, ¿eso a quién le importa?

La polémica existente hoy en día entre blogueros y editoriales no es más que otro ejemplo que me da la razón en esto y que deja en evidencia lo triste que es que haya gente a la que no le motive a seguir adelante con su proyecto de blog nada más que Resultado de imagen de free booksaquello que pueda obtener a cambio; y no me refiero sólo a los libros gratis, porque eso es sólo una parte del problema. Me refiero también al hecho de conseguir muchos seguidores, muchas visitas, muchas colaboraciones y valorar eso por encima de todo lo demás, por encima de todo el esfuerzo y toda la dedicación que hay puesta detrás de muchos blogs que aún permacen en el anonimato.

Qué manía la nuestra esta de intentar encerrar dentro de números cosas que son intangibles, abstractas. El día en que mida lo que pongo en cada entrada que escribo por el número de visitas que recibe, habré dejado de valorar mi trabajo. Y con esto no digo que las cifras mientan, ni muchísimo menos. Somos nosotros los que sacamos conclusiones erróneas de los datos que nos ofrecen, los que intentamos ver más donde ya no hay nada.

Que el número de visitas de un blog sea alto quiere decir que lo frecuenta mucha gente. No significa que sea mejor que el resto, no significa que supere en calidad a aquellas webs que son menos concurridas, no significa que su contenido sea extraordinariamente genial —aunque sea así, da igual, los números no indican eso—; y muchísimo menos, no significa que las editoriales estén obligadas a colaborar con él.

Si lo hacen es porque quieren, porque les beneficia, porque lo ven algo rentable y bueno para su trabajo. Y lo mismo ocurre al revés; la relación blog-editorial no es ninguna explotación, sino que ambas partes sacan algo de provecho de ella, por eso funciona tan bien. Es absurdo hacerse ahora las víctimas y decir lo contrario. Los bloggers, cuando buscan colaboraciones lo hacen de acuerdo a sus gustos y al tipo de libros que publica la editorial en concreto porque si no, no les conviene recibirlos. Así de sencillo. Cada uno quiere lo mejor para sí, como debe ser, y de esta manera se encuentra el equilibrio perfecto. Sinceramente, culpar a cualquiera de los dos de esto no tiene sentido en absoluto.

Resultado de imagen de editoriales españolas

¿Que una editorial selecciona los blogs a los que va a enviar un determinado ejemplar? Me parece correcto. Correcto y totalmente entendible. El de la publicación es un negocio muy complicado y las ventas no llueven del cielo; si se dedicaran a regalarlos a todo el mundo que quisiera leerlos, ¿dónde estaría el beneficio? Y sí, ahora hablo de beneficio, beneficio económico, porque de ello dependen los sueldos de muchas personas. Ganar dinero sí es un beneficio directo que se obtiene de vender algo. Sin embargo, recibir libros gratis no lo es de tener un blog, lo siento. Esto no funciona así, y si después de saber esto no encuentras ningún motivo por el que seguir haciendo lo que haces, escribiendo lo que escribes y leyendo lo que lees, creo que te has convertido en una prueba más que reafirma mi teoría: estamos perdiendo facultades.

“Mi blog tiene XXXXX seguidores, XXXXX visitas mensuales y es muy bueno, no entiendo cómo tal editorial no quiere colaborar conmigo… ¡si soy famoso, podría darle mucha publicidad a sus libros!”

Si has venido a la blogosfera buscando fama, te has equivocado de lugar porque aquí encontrarás un montón de cosas, buenas y malas, conocerás a gente magnífica, lidiarás con problemas y te llevarás alegrías; pero precisamente eso… La fama… Ella se reserva para sólo unos pocos. Y si, por otro lado, eres uno de estos pocos, te felicito porque eres un verdadero afortunado. Reconozco y aprecio todo el trabajo que espero y estoy segura que has tenido que realizar para llegar hasta donde estás ahora.

Pero eso sí, te pido, por favor, que no pierdas la cabeza, que no sucumbas a la fiebre del bloguero.

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