FRANKENSTEIN O EL MODERNO PROMETEO – MARY SHELLEY

franTítulo: Frankenstein o El Moderno Prometeo
Título original: Frankenstein, or The Modern Prometheus.
Autora: Mary Shelley
Traducción de: Enric Batiste
Editorial: Edebé, Nómadas del Tiempo.
Páginas: 206 (220 con el estudio de la obra por parte de Teresa Colomer)
Género: Terror

 La figura de Frankenstein ha pasado a la historia como sinónimo de terror y maldad. este mito ha quedado instalado en nuestras mentes, influenciadas por las adaptaciones al cine y las manipulaciones que ha sufrido como representación del monstruo por excelencia. Sin embargo, la criatura creada por la escritora Mary Shelley tiene muchos rasgos humanos en los cuales todos nos podemos ver reflejados. Quizá por eso despierta nuestros miedos más íntimos y nos causa repulsión, como si fuera nuestra propia imagen distorsionada en un espejo diabólico. Y precisamente hoy día, en plena época de descubrimientos científicos y avances en el campo de la biología, esta novela es más actual y horrorosa que nunca, porque a lo mejor todo podría suceder así…

Hace a penas dos días que terminé de leer Frankenstein. Normalmente suelo esperar algo más de tiempo para escribir y ponerme a hablar sobre un libro, pero con este en concreto me ha sido completamente imposible. Desde el momento en el que lo coloqué de nuevo en su sitio de la estantería, me asaltaron un sin fin de sensaciones provocadas por el final, el desenlace, los personajes y la historia en general que necesitaba poner por escrito ya de ya.

Para empezar, antes de decir nada, me veo obligada a haceros la misma advertencia que me hicieron a mí antes de que me dispusiera a leer Frankenstein:

PODÉIS, O MÁS BIEN DEBÉIS, DESHACEROS DE CUALQUIER TIPO DE PREJUICIOS.

Adiós, al monstruo de las cicatrices. Adiós a los lugareños que corren atemorizados a lincharlo con antorchas y horcas. Todas estas ideas preconcebidas que las películas de terror han creado en nuestras mentes no tienen nada que ver con lo que en esta obra de verdad se relata.

Mary Shelley, a pesar de no contar ni con veinte años cuando comenzó a escribir esta historia, hace un viaje mucho más profundo, dejando atrás cualquier tipo de superficialidad terrorífica y abordando temas tan antiguos como la propia existencia; y esto ya de por sí es un punto a su favor.

La estructura que presenta el libro puede resultar algo liosa ya que no sigue de forma lineal el suceso de los acontecimientos. Podríamos decir que la trama y el argumento están divididos en dos partes. La primera está formada por una serie de cartas que el Capitán Walton escribe a su hermana, informándola sobre las novedades que van teniendo lugar en su empresa de llegar al Polo Norte. Un día, cuando su barco ya está adentrado de lleno en los parajes helados, sus tripulantes recogen a un hombre misterioso que flota a la deriva en un bloque de hielo. El estado en el que se encuentra el nuevo pasajero, tanto mental como físico, es deplorable. Apenas es capaz de mantenerse consciente al haber estado expuesto al frio, y cuando lo consigue, su mirada refleja una locura y desesperación sobrenaturales. Temiendo por su vida, el capitán Walton le brinda todo tipo de cuidados: le acoge en su camarote y pasa la mayor parte del tiempo pendiente de sus necesidades, llegando a descuidar incluso sus obligaciones como capitán. Todo lo hace movido por un gran sentido del deber, pero también impulsado por la curiosidad y la esperanza de encontrar en ese hombre un fiel compañero.

Es poco lo que llegamos a saber de este personaje, Walton. Apenas nada, aparte de que ansía ser recordado por pisar donde nunca nadie lo hubiera hecho. Pero a mi en particular me ha trasmitido mucho. Sus preocupaciones e inquietudes son muy tangibles, y podrían extenderse a cualquiera que echara la vista hacia su futuro. Por eso creo que es con quien me he identificado más.

A raíz de la amistad que surge entre ambos, el enfermo y el capitán, este último le confiesa los motivos por los que se embarcó en esa aventura por las inhóspitas regiones del norte. La reacción que esto produce en el hombre misterioso no es para nada la esperada: se altera, le atacan los delirios y finalmente cuando recobra la cordura decide contarle su propia historia, la del Doctor Víctor Frankenstein, para que comprenda el porqué de su desgracia y no caiga en la tentación de la que él fue víctima.

A partir de aquí, comienza la segunda parte del libro, que está formada por el relato de los acontecimientos que precedieron al presente a lo largo de la vida de Frankenstein. Esta historia llega a nosotros en primera persona. No podía ser de otra forma puesto que, a pesar de que el capitán Walton sigue siendo el narrador principal que de alguna manera copia literalmente todo lo que Víctor le cuenta, el punto de vista que este mantiene acerca de sus propias vivencias es irreemplazable e imprescindible para comprender los sentimientos que experimenta. De esta manera, el lector hace un viaje a través del tiempo para recorrer la infancia de Víctor, su educación y el primer contacto que establece con el estudio de las Ciencias.

Con una rapidez vertiginosa, los hechos se van sucediendo unos a otros. Asistimos a la creación de vida a partir de materia inanimada y estamos sentados en primera fila cuando Víctor comienza a sufrir las consecuencias de sus acciones. Todo en esta historia está pensado para que el lector reflexione y se conciencie de hasta qué punto tiene alcance la repercusión de nuestros actos.

La forma en la que esta novela está escrita recuerda mucho a la literatura de la época, el romanticismo. Esto se traduce en extensas descripciones y muchos detalles en los personajes y emociones. En algún punto, la lectura se hace algo densa, hay que reconocerlo. Pero no hay que olvidarse que el libro tiene más de dos siglos. Lógicamente el estilo de la autora no tiene nada que ver con el que estamos acostumbrados hoy en día. Aunque sí que es verdad que, a pesar del desfase de época, los temas que se tratan en la obra permanecen vigentes. Ahora están incluso más en consonancia dado que los avances tecnológicos en el campo de la genética son mucho más amplios que en aquel momento y por lo tanto los dilemas que se plantean no son nada de otro mundo sino que están a la orden del día.

Leer este libro me ha parecido muy enriquecedor. Para empezar, es mi primera obra gótica y después de esta experiencia, creo que repetiré con el género más adelante. Quizá de no haber sido porque me hablaron de ella, no me hubiera decantado por esta obra así de buenas a primeras. Suele pasar con los clásicos: se sabe que están ahí pero sin embargo parece como si no se les tuviera en cuenta. Aún así no me arrepiento nada, y es más, ahora lo considero un imprescindible. No por el hecho de que sea una obra clave en la historia o en el género, que también, sino porque realmente merece la pena.

Pero desde luego, si tengo que quedarme con una cosa buena de este libro, sin duda he disfrutado muchísimo estos pequeños detalles que los autores depositan entre línea y línea, con metáforas o referencias, para que el lector los encuentre. En Frankenstein, los hay a montones. Sin ir más lejos, en el propio título original. Según los relatos de la mitología griega, Prometeo fue un titán recordado por haber burlado a los dioses para beneficiar a los humanos dándoles privilegios procedentes de Olimpo, entre ellos, el fuego. Por esta razón, se le retrata como el símbolo que representa el atrevimiento de los mortales para hacer cosas propias de las deidades. Víctor Frankenstein es considerado por Mary Shelley el moderno Prometeo debido a este mismo hecho, ya que él, en su afán de llevar a cabo su proyecto, sobrepasó los límites de la naturaleza humana mientras jugaba a ser un dios.

En definitiva, esta es sólo una de las mil referencias que se pueden encontrar a lo largo del libro y que hace que la lectura sea mucho más apasionante. Por ello, la recomiendo, y sinceramente creo que es una de estas historias que se deben leer por lo menos una vez en la vida.

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9 pensamientos en “FRANKENSTEIN O EL MODERNO PROMETEO – MARY SHELLEY

  1. Hola amore, recuerdo este libro con mucho cariño. Fue, junto con Drácula, uno de los primero de este género en caer en mis manos hace muuuuuchos años.
    Es una casualidad que lo hayas reseñado porque yo lo volví a leer hace poco y tengo la reseña programada :p así comparo.
    Besazos.

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    • Pues mira, justo hace unos días paseando por una feria encontré una oferta con libros clásicos buenísima y me compré varios, entre ellos Drácula así que no pase mucho tiempo hasta que lo lea. Ya leeré la reseña y veremos haber si coincidimos en las opiniones. ¡Un besito guapa!

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  2. Holaaaaa!!
    Me ha gustado muchísimo tu reseña. Esta muy bien hecha y me ha sorprendido mucho q “Frankestein” no vaya del típico mounstro del q siempre hemos oído hablar (jeje…)
    Bueno, chaooo

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